miércoles, 14 de julio de 2010

Y si te digo que con el paso del tiempo
El dolor se hace más espacioso
Que se han ido todos los colores del desierto.
Que las camas, siguen siendo grandes.
Si te digo…que la distancia no es más
Que una ilusión que saborean mis ojos
Si no te encuentro.
No entiendo… que será el amor.
Eso a lo que se viene a la vida, tan cargada
De emociones, sensaciones y sufrimiento.
Hoy es cuando el alma duele y fuma.
Detrás de las puertas… la percepción será otra.
Otra boca,
Otra chimenea.
Mas humo, los santos detrás de tu pelo se han ido.
Solo queda el abrazo del que no regresa la muerte.
Y a lo lejos... la embarcación
Y a la horilla desde el surco de la tierra
Latía el corazón....
M.E.M
Te volví a ver de tanto en vez.
Descubrí detrás de tus ojos
El reflejo donde ya no me pude ver.
Ha pasado entre nosotros el milagro
Del tiempo, y sin saber porque,
Me has dejado mar adentro.
De barro son los ojos que ya no miran, ni ven.
Hoy ha sido sábado.
Sábado del después.
Había en aire uno que otro.
Corazones rotos, serán después.
Te he encontrado hoy
Con el vestido puesto
Detrás de la barra.
Más allá.
Todos los colores
Fueron primavera
Hoy que tengo quien me quiera.
A donde iré sin ese abrazo…
Quien me haría más real…
Como puedo vivir…
Así…

Desnuda

Desnuda la tarde se pasea descalza, los faunos
Abren los ojos para mirarla…
Es aroma de verano cuando el brillo del sol desanda
Caminos que ella teje como si fueran telarañas.
Es temprano para beber de sus aguas,
es tarde para dejar volar ángeles…
Soleado el día se dibuja entre montañas,
Las hadas se esconden para mirarla…
Y aparece entonces aquello que llamamos nostalgia…
El bostezo del sol se desparrama, los colores se descubren
Y los vientos se abren…
ha muerto la tarde y solo queda su fragancia.
Aunque seamos uno
En la misma noche donde nos abandonamos…
Aunque sigamos siendo uno
Detrás de las mismas sombras que nos olvidamos…
Aunque sigamos siendo uno…
Tu boca, sin ser mía, se olvidará de besar
Besos con sal.

De que voy a enamorarme.

De que dices?
Bien aventurado el alboroto provocado
Debajo de la liga,
Debajo y debajo…
Charlas grandilocuentes no hemos tenido;
Tu domingo de cruz seguirá en domingo
Y mi domingo seguirá siendo azul.
Aún no recuerdo si tus ojos fueron marrones o verdes,
Si tu pelo era lacio,.
Si tenias o no el brazo ancho,
La cadera pequeña
O la cama grande.
Te he reconocido quizás en un tiempo
Donde todo era claro y quizás más real.
Tal vez por esos días no decías tantas mentiras
Y tenías mas ganas quizás.
El cuerpo de ahora ha sido solo un presagio,
Y el amor hasta hoy,
no ha existido más que entre las sábanas.

23 de Enero del 2009

No soy quien era ...

No soy quién era
Antes de ser lo que soy.
Hoy que ya no me recuerdas
Hoy que debo disfrazarme
Y pretender ser lo que soy.
Hoy no hay manera de encontrarte
Hoy, busco en las voces de la lluvia
Los sonidos del silencio que viene dibujando tu nombre,
Yo no sé si fue verdad, aunque siento
Que hay quienes no debieran mentir tanto.
Quizás el papel de las musas es luego
De su trabajo, ser olvidadas, como cualquier objeto
Que se usa para tejer el arte de la palabra.
Quizás solo haya sido el breve lapso de inspiración
Que te hizo escribir, bien… a lo mejor.
Siquiera hoy pudiera entender algunas cosas.
Descubrir en esos silencios, la verdad de este recuerdo.
Si quiera pudiera yo, entretener mi sueño con la risa azul
De aquel invierno. Siquiera después de todos estos años,
Olvidar ese pasado, en que el tiempo era menos ermitaño,
Y más sabio, que la caída de los segundos en el reloj.

Mientras te leía...

La noche escupía sombras por las calles...
Los ojos que nunca atravesaste alcanzaron en miradas,
todo el sol que un día, negó la tarde.
Hay un cielo para cada espacio donde no me pertenece tu cuerpo.
Hay estrellas que nacen, aromas que me devuelve lo que éramos,
cuando todavía podías besarme. Hay colores taciturnos
dibujándonos la silueta de jaspe.
Entre vos y yo, se trazó un surrealismo imaginario.
El velo imperceptible se rompe, cuando soñamos,
el amor, ojos despiertos o cerrados.
Tengo en las manos el puñado de piel,
con el que tu sólo cuerpo me a dejado.
Me soñé despierta rozándote los labios…
me soñé cruzando el portal por el que nos abandonamos.
Es jueves y los recuerdos de la noche ya no saben a pasado.
Volverá el viento con su remanso sabio, a tocar la puerta, a abrir las ventanas…
Volverá la muerte a dibujarnos el agravio, de sabernos vivos dependientes de las horas.
De los relojes jamás usados, de la virginidad de los ojos perpetrados y atónitos que se suspenden detrás
de la imagen que teje la memoria, a destiempo.

Hoy no te quiero

Hoy me cuesta creer en el amor que siento
Y me cuesta entender el olvido al que me empuja tu recuerdo
Ya no tengo motivo para sostener la mirada
Con la que a veces te observo.
Yo no quiero que me importe tu egoísmo
Ni tu exceso de criterio.
Si no podes respetar mis defectos, jamás vas a entender mis virtudes.
Ya no sé bien porque te quiero, quizás solo sea el auto castigo
El que me hace regresar al océano sin barco.
Alguien debiera decirle a mi corazón que ya no te quiera
Para cerrar ahora, las puertas que están abiertas.

Castañas azules.

Lo que nunca hubiera dicho, es todo lo que pude haber callado. A pesar de todo, el tiempo pasa y sigue como entonces, siendo un tirano. No doy para los que tienen herramientas en las manos. Doy para lo que no dan, porque a ellos, como a mi, les cuesta soltarlo. El tiempo… como una franja amarilla en el firmamento, horizontal y despierto, con sus naranjas y amarillos. Las bocas…con sus palabras, con el incesante humo que sale, inconstante, filtrándose por los dientes, el humo…que hace figuras prolijas, en el aire y sus condensaciones… secas… pitadas, veneno que se ingiere…no menor a la dosis de veneno diario. Pilas de libros sin leer, por gente que no puede mirar, ciegos a cuerda que saben a donde pisar, pero no por donde caminan.
Las pequeñas muertes del olvido diario, por las que el alma conciente e intranquila, debe transitar. Pequeñas muertes de las que se DEBE resucitar… para sentirse uno vivo, para crecer un poco más. Lo cotidiano esta repleto de esas pequeñas muertes, cada vez más. Mientras más se insiste en vivir, los hechos nos recuerdan, que morimos cada vez más. Fantasmas… Fantasmas que dibujan las tristeza del mas allá, fantasmas que caminan conmigo sin que puedan despertar.
Fantasmas aparecidos entre las letras que escribo, un día más, un día donde no sé si escribo para ellos, o para alguien más.
Somos, castañas azules en árboles de plástico, muchas veces inmortalizados por el recuerdo en la cabeza de alguien, por las letras en algún cuaderno, por una lápida…quizás. Sentir estar vivos no alcanza, como para creer en otro sitio, al otro lado del portal. Quizás ya no se sepa de la mortalidad del espíritu que quiere volar. Quizás solo nos quede echar humo por los ojos y esperar que venga la muerte a dotarnos de inmortalidad. Castañas azules, en árboles de otoño, para rodar de nuevo como hojas, en algún puerto, en otra ciudad… Detrás de la memoria colectiva o mágica, detrás de las arenas de algún mar.

Jueves 1 de abril 2010
Otras historias

Otras historias mejoraran la nuestra
Será mañana todo lo que queda
Los pasos de las sombras en mi pelo
Atravesando la luna y el universo
Todos mis sueños
El deseo de arrancar recuerdos
El dolor de poseerlos
Dos extraños inventando…. otras historias.
Otros cuerpos habitados,Otros versos,
Otros universos.
Mi voz como la araña tejes
Telarañas en la boca que miente
Si digo que existe un dolor después de la muerte

El cuerpo se ha entristecido,
La mente no quiere el suicidio
Los colectivos que arrastra la gente


Es domingo de sangre
Es domingo de suerte
Y el color se ha mudado de verde
A hondos pasos la soledad camina, vestida de otoño,
Desnuda de cielo.
La madrugada se trepa en balcones sin techo,
y la bastedad de madre selvas secas de frió.
La mirada distante me corta el ruido del pájaro que no canto,
De la orilla que no llego,
Del mar que se pierde en barcos de dolor.
La niña se desnuda de alma y viento,
Solo es un sonido de tiempo que late, en mis oídos de ausencia.
Yo no sé de donde viene este amor por las palabras, quizás
Solo se la voluntad del hierofante que descubrió
O me descubre cada mañana.
Detrás de que papeles iré hoy, a esconder mi mirada.
Compartimos el humo, aunque no quieras,
Compartimos saliva, sangre, vino y palabras.
Compartimos ilusiones, mentiras, distancias.
Vos en una mano el cigarrillo.
Yo sosteniéndote con la otra un suspiro.
Somos el silencio de la noche más muda.
El paralelo incierto, entre dos verbos empapados de nostalgia.
Dos sombras que acarician el mismo rayo de luz…
Dos paréntesis; separados por palabras.
A veces te sueño, como un silencio oculto
Al que quiero pertenecer.
Y descubro que te amé o te amo
No lo sé.
Hoy me encuentro divagándote
Detrás de las virtuales páginas
Que me permite ver la red.
Me consiento conectarme con el ser
Que e habita, que me teje y me desteje
A gusto y piacere.
Pero no te eh vuelto a ver,
Ni tú a mí.
Y no sé;
Si llevas la sombra corta.
Si te has dejado crecer la barba
Si te han caído más o menos,
Besos de la boca, letras de las manos.
Ya no se, con quien caminas,
Esos atardeceres helados, por los que nunca caminamos.
Ni quien escribe tu biografía,
Ni quien prepara la cena, o el escenario.
Algo en mí da vueltas,
como en una caja que guarda sueños,
mi corazón suspira y escala,
la cima del deseo.
Ya no traigo felicidad entre las manos,
solo una pequeña utopía,
donde vos y yo somos plebeyos en el reino de los sueños.
En ese país las mariposas no vuelan y los árboles flotan,
cual obra de mágica de los magos, que viajan en escobas,
transportando, polvo de caracoles y yerbas,
con aroma de sol y agua.
Nos encontraremos allá donde el mar, se junta con el cielo,
las piedras nos permiten escalar, horizonte abierto las olas más severas…
en las orillas se vislumbran, antiguos barcos,
de capitanes alegres, y tripulación desierta.
Las gaviotas azules se confunden con el universo,
y mientras amanece, el sol, se va tiñendo con los colores del desierto más naranja.
Yo te quiero… dulce sueño de madrugada, te veo a los ojos y no puedo entender, cuantas vidas habrá esperado mi alma, para regresar a tu puerto…
Cuantas primaveras gastadas, habrán pintado árboles y versos, cuantos corazones desnudos habrá descubierto el invierno.
Sin ti a mi lado, todo es desierto.

Clases

Clases tienen los pequeños adultos,
que se esconden aun en la falda de la madre,
Abrigados por el temor a la conciencia, dibujados con el sol de la ignorancia.
Yo que me arto de caminar con este muerto, hoy me siento mas viva que nadie.
Y aunque se que me estoy muriendo como tantos, yo vengo viviendo acelerado,
la vida que aun no ha dejado de pesarme.

Silencios...

Vengo cocinando el silencio que me brota de los ojos,
Mientras… dibujo con las manos
Las palabras que jamás podré decirte.
Entre mis fotos de ti
Voy descubriéndote, quizá más viejo
Mas cansando… y hasta menos real.
No recuerdo como pude disolverte
Desdibujar ese nombre, que me había impulsado la vida
Para luego olvidarlo en la primer esquina.
Vengo, con las manos vacías de versos
Llenos de palabras los labios, de tejidos los huesos
No hay noche de San Juan, ni solsticio de verano.
No hay hechizos a contramano.
No hay primaveras, no hay libros…
No hay violines, no hay cruces.
Descubro, detrás de algunos sueños
Estampado tu nombre, detrás de las sombras
En agua bendita, vienes de nuevo con la niña.
La ternura me devora el alma
Y no existo más, que para el abrazo eterno
.

Anabel

No entiendo que es de los días que vienen después del marzo,
Cuales esos del abril los que me contentaron.
Ya viene pasando el año, Anabel permanece soñando ojos despiertos, mirando el mar.
Anabel, es rubia y tiene esa chispa en los ojos, la vitalidad de un niño de cinco años.
Anabel mira el mar, pero no puede alcanzarlo, hay en su cuerpo la imposibilidad de movimiento. Pues Anabel tiene ya 80 años y la vida le ha dejado solo reflejos.

Estrellas de cartón

Hace mucho tiempo, y hace poco, escuche por ahí, que estaba de moda regalar estrellas.
Yo nunca entendí; esto de regalar cuerpos celestes, inalcanzables para el público que los recibe y así mismo, para el público que los regala.
Si tuviera el modo de descubrir el encanto que encierran, esos trocitos luminosos, haría lo mismo.
Estuve investigando, y encontré un modo más económico, no por ello menos importante. Y como tantos; he querido regalarte algunas estrellas, de las más hermosas que hubiera, aunque todas parecieran modificar gradualmente esa luz maravillosa. El caso es que de tanto buscar la más encendida, clara y cercana, me mareé de tanto señalar con el dedo, algo que no pude ni tocar, por más que estirara y estirara el brazo.
Y, como de vez en cuando me otorgo alguna cualidad especifica, he construido algunas.
Hoy en día, hasta las estrellas pueden ser de cartón, y no por ello, dejan de brillar.

Gárgolas

Fue durante la época, donde yo andaba ojos cansados, grandes y despiertos.
Recordando todo eso, que, alguna vez me hizo descubrirte.
Estaba sentada en una plaza, las flores, de algún puesto cercano,
Me hacían descubrir sus aromas, detrás de la fuente donde esperaba…
Desde allí, miraba la iglesia, que en perspectiva parecía un castillo, anunciante, de grandes tesoros y espiritualidades. Las gárgolas y las puntas, hacían imposibles las serenatas. El aire, yacía poblado de sensaciones, de sonoras voces, que parecieran alegres, de vez en cuando, aparecía una que otra pareja, tomada de la mano, y yo… recordaba así, todos mis inviernos, amarrada a algún damo, que quizás amé en otro tiempo.
Eran eso de las cinco de la tarde, aún el sol, quemaba corazones detrás de la calle, invadida y devorada por los autos. Y el movimiento, se iba haciendo imperceptible, ajeno a todo tacto, inmudable…acertado y desconcertante.
Todo allí afuera, parecía estar vivo.
De vez en cuando, levantaba la cabeza yo del libro y miraba distraída a alguna parte.Quien sabe si buscaba una respuesta para darme.
Enciendo un cigarrillo, busco el arisco encendedor, que siempre se esconde, detrás del bolsillo de mi pantalón. Bebo. A bocanadas. El humo que llegará quizás a matarme, muriendo siempre detrás del paladar de mi boca, al otro lado de la calle, andaban algunas palomas, recogiendo migajas, de lo que fuera el camino de Hansel y Gretel, quizás de algún otro fauno perdido, quizás solo era pan. O la comida de algún itinerante.
De fondo se oye, alguna música, quizás algún saxofón que hubiera encontrado oído interesante, para abandonar allí sus notas…
La melancólica música, se desliza sin pudor, entregando a todos, esa energía, que rara vez, nos hace sentir humanos.
A sabiendas de lo cierto, en casa no me espera nadie. Quizás por eso, cuando salgo, no vuelvo, y eh de andar yo, pegándome en algún banco o algún fantasma pasajero que me dé, un poco del cariño, QUE YA NO QUIERO.

GIGOLÓ

Iba yo caminando, por las calles, llenando la vereda, de perfume barato.
Ese que uno se compra en las rebajas y que terminan, sabiendo más a sahumerio que cualquier otro aroma, que pudiera ocurrírsele a una nariz, sonora de aromas diversos.
Vos… no sé decir, donde estuviste ese tiempo, mientras mis pies tropezaban unos a otros, tratando de alcanzar el ritmo, de las caderas, que más arriba dibujaban círculos.
Pero estabas ahí, cuando quise buscarte; sentado en el cualquier banco y yo te había visto, ojear algún diario, esas tardes, donde el otoño, azotaba las calles con las hojas y el sonido, de arrastrarse cordón a cordón, se hacia insoportable.
Impávido ante el ajetreado correr de las horas, de los transeúntes dibujados de lado a lado, completando las veredas y obstruyendo el paso, con el viento que dejan los cuerpos, cuando pasan rápido, ese aire que solo se completa, con la llegada de algún otro sujeto, que sabrá siquiera dónde va. Solo caminan y lo atropellan a uno, que direccionado va, a algún sitio, donde sabe que no hay quien espere, su llegada.
Es efímera la vida, del diario que se lee, la revista que se compra. El silencio en el alma que ya no se tiene, el ruido del corazón cuando sabe que ha llegado al lugar deseado, sin saber a donde iba el alma.
Vos, que miras las letras, como si no fueran nadie, que todo lo llenan esas letras.
Yo que te había encontrado, permutando la vida en un banco de plaza. Permutando los sueños de alguna mujer que quizás, ya te espero y no has llegado.
Estabas ahí…y yo te miraba… eras gigoló del aliento que exhalaban mis labios, alquilabas el piso de mis ojos, mas allá de tu talento, de saber mirar sin ver, las calles en movimiento.
Recuerdo bien ese día, en que me sentí desnuda, y ya nada era el perfume barato, los zapatos andantes, los silencios… ese día no fue más que el verso que escribo hasta ahora, para que mis labios cuenten, lo que no puedo dibujarte en miradas, por estar aún tú mas bien lejos.
Hay quienes esgrimen con palabras,
La ausencia rota.
La gente que pasa por las calles
Y escribe basura en los talleres del desastre,
Se siente menos cansada, más alabada, menos aturdida,
Yo que leo lo que escriben, no distingo
Cuanto hay de personalidad en las letras,
Todo pareciera ser una prolongación de la sobra del poeta
A media calle.
Todas las sombras caminan hoy desnudas,
Yo no me puedo dormir…
Espero que no atengan a devorarme la noche.
Hay un desconsuelo que sube
Y en la garganta se amedrenta
Como las olas despeinando la arena.
Yo no sé, si ah de bajar alguna vez…
Porque no es un animal,
Ni sucede por vejez…
Tengo el tiempo como un nudo en la garganta
Y el desconsuelo de saber
Que no habrás nada, después de este después.
Vos seguirás erguido, como el árbol ese
Que envejece sin crecer.
Yo me pondré quizás más vieja que ayer.
Hoy… ni vos ni yo, podemos ver
Más allá del oscurecer.
Mientras antes eras el contacto
Con el universo
Por estos días, en los que no veo
Pasear tu sombra, sin arrastrar tu luz
Detrás de ningún techo.
Me pregunto y te pregunto
Que es lo que haces
En las tardes donde el viento
Trae los ecos, de las palabras
Que no salen de las bocas como versos.
Esos hilos invisibles teñidos de topacio
Que mientras salen, dibujan en el aire
Burbujas, pausas, puntos…botones…
Donde andarán esos silencios rotos.
Que por instantes supimos entregarnos.


10 DE AGOSTO 2009
Que ya te amé lo suficiente todos estos años.
Que me eh cansado de perder besos y alas, fuera de mi boca.
Que ya eh llorado lágrimas y cerveza por los labios.
Que te amo demasiado,
Y no me arranco del alma todo lo que siento.
Que ya no puedo vivir, muriendo por tus labios.
Que me duele demasiado.
Que ya viví.
Que ya morí.
Que ya te vas.
Que ya no estás.
Que ya no estoy.
Que soy un pedazo de lo que fui.
Que te extraño a cada paso.
Que te miro en todos los ojos.
Que ya te he buscado todos estos años.
Que me duele alma
Y el cielo me sangra.
Hoy ha sido uno de esos días,
donde uno se levanta y no sabe bien,
desde que ángulo mirar mejor la vida.
Todo acontecimiento sucede,
dentro y fuera del universo,
mas hoy no te he encontrado,
detrás de ningún libro, de ningún labio.
Hoy no eh encontrado otras caricias,
de las que no me han dado tus manos.
Que será de nosotros en el tiempo,
si no hay más sabor que el beso olvidado.
Donde iré de nuevo a guardar mi boca,
si no encuentro otros labios.

Instantes

Imágenes.
Preguntas sin contestar.
Colectivos y mercados,
Silencios desubicados.
Instantes latentes
Cargados de significado.
Retengo en mí las imágenes,
Que no puedo escuchar de tu boca,
Pero que puedo leer de tus ojos.
Instantes…
Nadie sabe dónde la verdad,
La mentira.
La cualidad.
Instantes donde, el beso se hacen carne.
Y verbo.
Instantes donde puedo volverte a mirar.
No se disuelven en mí,
Estos instantes.
No se disuelven los pensamientos
En las calles.

LUGARES…

Hay lugares, a los que regreso,
siempre que sé que no volverás a buscarme.
Hay un punto en mi, en este cuerpo,
fijado justo en el km.0 que me conecta,
que me devuelve el sustento que alguna vez, te dí o me diste.
Aún no lo sé y dudo que quizás, lo sepa con certeza.
Solo recuerdo algunas charlas, varias anécdotas,
algunos silencios y muchos versos.
En esas épocas, yo no se si era tan libre como ahora,
si es que ahora soy más libre de lo que supongo que soy.
Vengo interpretando cada verso,
como un producto del tiempo que pude soñar a tu lado,
quizás solo sea ficción de mi honorable ego,
que intenta subsistir, con adulaciones que son solo ajenas.
Hoy te leo, y tus palabras me inspiran,
me conectan con el ser que fui, con el que soy.
Me devuelven esa magia. Esa tranquilidad,
de saber que no estoy sola, que también pensas en mi,
que nunca dejaste de hacerlo, que sigo viviendo en ti.
Que soy el eco de la brisa de la mañana,
el rocío que llega impetuoso a los verde pastos,
el color del sol, en la tarde naranja, el espejo que se rompe y la máscara.

Te amé.

Te amé.
Nunca te lo dije.
Siempre sentí en las palabras
De esos versos, algún tipo de correspondencia.
Nuca supe decir adiós.
Nunca pude entregarme a este amor.
Solo siento en el alma,
Algún dolor…Si se quiere;
Pasajero o necesario.
Sé dónde buscarte, sé donde puedo encontrarte.
La calidez de tus metáforas, me elevan
Son la solidez que necesito, cuando camino sobre arena.
Borges… Tambores, y las más aterciopeladas palabras.
Nada se necesita más que eso.
Viniste a conquistarme y mal que pese.
Lo lograste.